Cd. Juarez, Chih.- Barren con Javier Corral, el representante del PRI ante el INE, Hiram Hernández Zetina, en la maratónica sesión donde fueron aprobadas las candidaturas presidenciales, senadurías y de manera supletoria, algunas diputaciones federales. Concluyó la cansada reunión casi a las seis de la mañana de ayer.
Contundente, Hernández primero evidenció que Javier Corral traidoramente deja al partido que le dio posiciones al por mayor, desde una diputación cuando apenas empezaba en política, hasta la gubernatura de su estado, postulándolo dos veces.
Luego exhibió los mensajes en redes sociales con los cuales Corral se refería al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, con palabras altisonantes, que hoy Morena ya le perdonó.
También exhibió del exgobernador “abiertamente corrupto” que algunos de sus principales colaboradores o están prófugos de la justicia, o están procesados e incluso encarcelados, como es el caso del exsecretario de Hacienda, Arturo Fuentes Vélez, Juan Pedro Santa Rosa y Antonio Pinedo Cornejo, para luego asestar el golpe: Corral es un político texano-norteamericano que nada debe estar haciendo como candidato a un puesto que le está impedido por la Constitución y la ley de nacionalidad.
Desglosó uno a uno los artículos constitucionales y legales, exigiendo de un Consejo –que ya quería irse a dormir- que exigieran el certificado de nacionalidad que Gerardo González Noroña –representante de Morena- argumentó que existía, antes de aprobar el registro de Corral a una Senaduría.
Como era de esperarse, e igual que hizo con Francisco Javier Cabeza de Vaca, el INE autorizó ambas candidaturas, junto con todas las demás a nivel nacional, con el compromiso de abrir un expediente y revisar, dando el derecho de audiencia, la elegibilidad de ambos exgobernadores para el Senado en el caso del “texano” Corral y la Diputación del tamaulipeco.
